A las personas obesas, hipertensas y diabéticas, por ejemplo, se les recomienda realizar ejercicios aeróbicos y de contrarresistencia

Realizar actividad física es beneficioso para la salud, para prevenir la enfermedad e incluso, en los deportistas, para curarse de una gripe.

Pero ¿qué pasa cuando ya se está enfermo? Y no estoy hablando de un catarro común y esporádico.

¿Qué pasa cuando se es asmático, hipertenso, diabético…?

“En general, el ejercicio solo esta contraindicado cuando el paciente no lo tolera o cuando su enfermedad no ha sido controlada porque no se saben las implicaciones negativas que una actividad física podría tener”, explica Pablo Orellana, medico general.

De hecho, a las personas obesas, hipertensas y diabéticas, por ejemplo, se les recomienda realizar ejercicios aeróbicos y de contrarresistencia.

“Lo ideal son unos 150 minutos de ejercicio cardiovascular moderado por semana (continuo o intermitente), complementado con ejercicios de pesas a una intensidad moderada y preferiblemente en circuito, en el caso de los hipertensos”, detalló Alvaro Barrenechea, director técnico y médico del MultiSpa.

Gerardo Murillo Cuza, especialista en medicina del deporte, añade que las personas con hipertensión deberían evitar deportes de contacto donde el predominio es la fuerza, como el judo, y deportes sub-acuáticos y de extremos. 

También recomienda en el caso de los obesos, realizar ejercicios de bajo impacto, para no lastimar las articulaciones.

En el caso de los asmáticos, los médicos consultados les recomiendan realizarse una prueba de esfuerzo para determinar el tipo de ejercicio que puede hacer, aplicar una dosis de medicamento de rescate media hora antes de iniciar y portarlo por si ocurre un imprevisto.

“Por lo general, estas personas presentan un período de reactividad bronquial (período refractario) al inicio del ejercicio, que suele desaparecer después de unos 5 a 15 minutos de actividad. Los entrenadores, profesores de educación física y padres de familia deben conocer esta situación para no ausentarlos de una actividad que más bien es beneficiosa para ellos”, detalla Murillo.

También las personas que tienen un soplo en el corazón deben realizarse una prueba de esfuerzo y tener un programa de “rehabilitación cardiaca”, donde la resistencia cardiovascular y la fuerza de los músculos se trabajen en una intensidad de leve a moderada.

En su opinion, esta es la variable más importante a la hora de prescribir actividad física, “no solamente para asegurarse de obtener efectos beneficiosos, sino también para no cometer un error donde incluso la muerte está involucrada”.

Dolores musculares, articulares y esqueléticos

Artritis, tendinitis, escoliosis y lumbalgia son otros padecimientos relativamente comunes en la actualidad. Pero también las personas con estas enfermedades pueden realizar actividades físicas, algunas, incluso, como parte de su tratamiento.

Por ejemplo, actividades que fortalecen el core, como pilates, son beneficiosas para quienes tienen escoliosis y lumbalgia.

La natación también es un ejercicio que puede beneficiarlas, así como a las personas con artritis, que “deben evitar todos los deportes que involucren máximos esfuerzos donde las articulaciones están comprometidas”, advierte Murillo.

En el caso de las tendinitis, asegura que, a menos de que sea aquilea crónica, no hay actividades contraindicadas.

Otras condiciones

Si bien el embarazo no es una enfermedad, es una condición que cambia la rutina diaria.

“Estas mujeres deben evitar los deportes de contacto y de alta intensidad”, dice Murillo, pero pueden mantenerse activas realizando ejercicio físico cardiovascular de intensidad leve y otros de flexibilidad y de tonicidad para la pelvis y los músculos involucrados en el mecanismo del parto. 

Para quienes padecen de migraña, el ejercicio de resistencia cardiovascular de moderada intensidad es parte del tratamiento, y para las que su problema es el insomnio, la actividad física matutina es la mejor opción.

Evidentemente estos son criterios generales y lo mejor será acudir al médico especialista que le dé el visto bueno al ejercicio que se realizará.

Pero no crea que por tener una condición médica especial tiene que resignarse al sedentarismo.

El ejercicio es salud. Así que ¡tenis a la obra!

 

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